sábado, 31 de enero de 2015

Ley de sustitución






Nuestros pensamientos son como semillas, según sea la calidad de éstas darán frutos de determinadas características. Si son positivos obtendremos mejor estado interno, si son negativos crearemos desasosiego. Aprender a discernirlos es importante, ya que nuestro estado anímico se verá muy beneficiado si optamos por los positivos e intentamos contrarrestar los negativos; para ello podemos optar por la ley de sustitución eligiendo uno positivo contrario al negativo. Por ejemplo si tenemos pensamientos pesimistas y de incertidumbre, podríamos sustituirlos por: “ahora me siento seguro/a y avanzo con alegría”, si creo que me falta simpatía: “soy simpática” o si estamos nerviosos: “estoy tranquilo/a, tengo paz”. Seguramente al principio no creeremos lo que estamos afirmando, pero no importa serán semillas que irán al subconsciente y, si somos constantes, notaremos  como crecen esos pensamientos en nosotros y además sentiremos que se van convirtiendo en una realidad, pasado un tiempo de haber trabajado con ellas. Muchas emociones negativas son inducidas o alimentadas por los pensamientos negativos, así que también mejorará nuestro estado emocional. Podemos elegir las afirmaciones sustitutorias desde nuestro fuero interno o tomarlas de algún libro, si nos gustan y parecen efectivas para  la situación por la que estemos atravesando. Es importante que se realicen de forma afirmativa, en presente y recitarlas o escribirlas a diario durante un tiempo, para que  arraiguen en nuestro subconsciente.

Los pensamientos son veloces y estamos acostumbrados, más que a pensar, a ser absorbidos por ellos y seguir su hilo de conducción de forma inconsciente. Pasamos de un pensamiento a otro con rapidez, nuestra mente dialoga con  nosotros o con otros, es infatigable en este aspecto, es como si quisiera monopolizarnos. Necesitamos hacernos más conscientes de la calidad de lo que circula en nuestra mente, para poder discriminar  lo negativo, lo que daña nuestra autoestima, lo que hace frenar nuestros proyectos, lo que no nos deja evolucionar y así poder aplicar la ley de sustitución  con el fin de  cambiarlo.


La ley de sustitución es de fácil aplicación, sólo se necesita crear el hábito de repetir la afirmación positiva a diario, durante un período de tiempo determinado. Seguramente hasta que la sintamos como auténtica, cuando seamos capaces de identificarnos con la afirmación y sintamos el beneficio de su efecto. Podemos hacerlo de forma escrita, oral o mentalmente, pero si es importante instaurar una rutina diaria, para conseguir que sea efectiva. Por propia experiencia puedo decir que tras aplicarla con asiduidad y de forma escrita, he sentido una gran mejoría en mi forma de pensar, produciendo cambios armoniosas en mi vida. Es un método sencillo que puede proporcionarnos una mejoría de nuestra mente, produciendo cambios externos, si somos constantes. Entre otras cosas nos ayudará a crear más optimismo en nuestra vida. Quizás no sea la panacea para todos nuestros males, pero nos aligerará el peso de la negatividad y nos sentiremos más livianos en nuestro día a día.


Por último recordar que Louise L. Hay en muchos de sus libros hace referencia a las afirmaciones positivas y que en concreto en su libro “Sana tu cuerpo” tiene afirmaciones  creadas para cada tipo de dolencia corporal. Trabajando con ellas se puede eliminar la pauta mental que la ha creado y así mejorar nuestra salud corporal.




miércoles, 7 de enero de 2015

La confianza


Confío en la vida
Obra de : "Rosa Mª Gallego"


  
La confianza es un factor importante que no deberíamos de olvidar, sino más bien alentar. Ella es la que nos inspira día a día a proseguir nuestra senda. Incluso cuando el sol se esconde, nos sostiene e impulsa hacia delante, hasta que le vemos brillar de nuevo.


Podemos confiar en:

El proceso de la vida
En nosotros mismos
En nuestros proyectos
En nuestros sueños
En nuestra intuición escuchando el corazón
En nuestros ideales…


Donde hay confianza es más fácil  hallar soluciones, porque hay la sensación de que ya existen, sólo hay que encontrarlas o crearlas, pero en nuestro interior tenemos la certeza de que aparecerán y porque creemos se materializarán, a pesar de que en un principio desconozcamos como se realizarán. Nos libera de miedos, porque nuestro punto de mira se centra en solucionar y no nos quedamos atascados frente a un problema en sí y esto nos aporta positividad a cualquier situación. Nos da más fuerza para superar cualquier obstáculo que pueda presentarse.


Hace que estemos abiertos a la solución, abiertos a nosotros mismos, a los demás, a la vida, al universo… y  esta apertura se convierte en una especie de radar que captará aquello que necesitamos en nuestra vida. Si confiamos en la vida ella nos responderá y en algún momento sentiremos su abrazo, a pesar de que quizás tengamos que hacer frente a alguna dificultad.


La confianza contiene la esperanza y la fe. La fe es creer en lo que todavía no vemos, pero en lo profundo de nuestro corazón sabemos que es realizable y ya hemos oído: que la fe mueve montañas. La confianza es una energía positiva que nos hace seguir adelante, en nuestro día a día, aportándonos optimismo, alegría y bienestar. Es como una fuente de vitaminas anímicas gratuitas a nuestra disposición, tan sólo tenemos que decidirnos a tomarla.




martes, 11 de noviembre de 2014

LOS ÁNGELES: hablan bajito dentro de la mente


Angel cuidando al niño interior.
Obra de: "Rosa Mª Gallego"


La energía angélica, representada artísticamente desde la antigüedad por hermosos  seres parecidos al hombre, pero con bellas alas, nos habla muy bajito dentro de nuestra mente para darnos algún sabio consejo. 


Si  estamos en un momento en que nuestro ego está muy crecido o nuestra mente está estresada, con mucho ruido, viviendo algún drama emocional; quizás no podrá escucharlo. Hay que reconocer que la voz del ego es mucho más potente. El ego para nada es receptivo ni comprensivo, sólo ve su punto de vista, es muy duro e intransigente con todo aquello que no comulga con sus ideas; pero aun así los ángeles mandarán su flash, porque ésta es su misión: ayudarnos. Es bueno recordar que ellos siempre hablan bajito, si el tono es fuerte es el ego –no cabe la menor duda.


Otra característica es que nos inducirá siempre a realizar buenas acciones, nunca dañinas.


Su mensaje aparecerá sin más en nuestra mente, sin previo aviso.

La energía angélica también puede visitarnos para consolarnos.














jueves, 23 de octubre de 2014

Reencontrar nuestra esencia: La Consciencia.

 



Nacemos con un gran índice de consciencia, pero a medida que vamos creciendo se va adormeciendo al mismo tiempo que, capa tras capa, se va tapando y poco a poco vamos perdiéndola de vista y en lugar de dejarnos guiar por ella, la sustituimos por todo un complejo sistema mental, creado por un sinfín de normas que hemos ido adquiriendo a través del vivir de los años.

La consciencia no necesita de conceptos, ni teorías pues ve las cosas por sí mismas, tal cual son. No juzga, ni critica pues va más allá de los hechos, tiene una visión más global y no es personalista. Ve las cosas desde muchos ángulos diferentes y por eso, le es fácil descubrir la verdad que se oculta detrás de los hechos. Tiene una sabiduría natural, innata y descontaminada de todo concepto preconcebido. La conciencia está más allá de la dualidad, del bien y el mal, pero siempre busca soluciones que son sanas y jamás serán dañinas. La consciencia se caracteriza también por ser un centro de paz.

Reencontrarse uno mismo, más que añadir es quitar. Dejar ir todo lo que nos han dicho que somos y no somos. Quitar creencias y hábitos que nos retienen sin dejarnos crecer, abandonar todo cuanto limita nuestra verdadera esencia: victimismos, críticas y autocríticas. Consiste también en replantearse las directrices actuales de nuestra sociedad: que es como un río, cuya corriente quiere arrastrarnos con ella y guiar nuestra vida, dejándonos poco margen de maniobra. Es como una gran limpieza de armarios, una limpieza a fondo de nuestro ser. Es ver dónde está el verdadero valor de nuestra vida más allá del sentido puramente material y económico e ir tras él. Quien quiera reencontrase tendrá que nadar a contracorriente, porque vivimos en un mundo bastante ilógico e infantil dónde prima la inmadurez, dónde se venera el dinero. El dinero no tiene nada de malo, es un medio, solo depende de quien lo maneje y con qué fines lo utilice; pero parece que quienes manejan los hilos les falta perspectiva del bien común y de una economía más ecológica. El mundo puede ser algo diferente y mucho mejor del que tenemos. Ya no basta con quejarnos de cómo están las cosas actualmente, habrá que aportar cada uno su granito de arena, para poder transformarlo. Cada uno aportando lo mejor de sus cualidades para esta transformación, que es tanto interna como externa; porque cuando empezamos a vivir con más frecuencia desde la consciencia, nace también como un sentimiento de compromiso.

El camino del reencuentro es largo, tiene muchas subidas y bajadas, con sus respectivas fases de luz y oscuridad; pero conforme vamos avanzando nos volvemos más fuertes y luminosos. Las vislumbres de la luz nos harán proseguir la senda, no hay vuelta atrás si queremos recobrar nuestra verdadera autenticidad.

Algunas personas llegan a él porque se encuentran padeciendo un tremendo sufrimiento interno y éste es la puerta que les lleva a atravesarlo y encontrar un sentido a su vida. Otras por saturación de todo lo que les ofrece esta sociedad o porque sienten como una falta de plenitud, como una falta de autenticidad que les convierte en un buscador.

Decir también que las fases de  sombra, serán acompañadas por una fuerte sensación de soledad, cuya sensación será como una paradoja: queremos reencontrarnos  y  sentiremos que estamos atravesando un gran extravío; pero todo esto forma parte del viaje hacia  la autenticidad de uno mismo. Volviendo a la comparación de la limpieza de armario: para limpiar hay que localizar la suciedad y el desorden. Esto también ocurre en nuestro interior y a veces no nos gustará lo que veremos, pero nos tocará atravesarlo con nuestros cinco sentidos, sin huir para que eso sea sanado.

Las herramientas que nos pueden ayudar a iniciar y atravesar esta aventura es: la meditación, el silencio, la oración, lecturas de guías espirituales o algún libro de autoayuda, yoga, ejercicio físico, interpretación sueños y a quienes les guste el arte alguna de sus vertientes; pero la piedra angular de este gran trabajo es: la observación sin juicios y encontrar espacios, durante el día, para acoger el silencio en nuestro interior.

Libros que me han sido de ayuda para iniciar y proseguir este proceso:

“El silencio habla”   y   “El poder del ahora”  de Eckhart Tolle
“La maestría del amor”  y  “Los cuatro acuerdos”    del  Dr. Miguel Ruiz
“Creatividad y plenitud de la vida”  (o cualquier otro tiene muchos) de Antonio Blay
Por último recordar  que  cualquier libro de Osho puede ser  también de gran ayuda.



domingo, 7 de septiembre de 2014

Sueños: descifrarlos para comprenderlos



Noche acogiendo al sueño.
Obra de: "Rosa Mª Gallego"



Existe toda una simbología general con respecto al significado de los sueños, pero también paralelamente  existe una simbología muy peculiar y singular, que tan sólo pertenece al individuo que ha producido el sueño. Es como un traje a medida, hecho particularmente y  en exclusiva para él. La primera simbología podríamos llamarla “Universal”.Utiliza símbolos que parecen pertenecer al inconsciente colectivo y por eso nuestras mentes pueden compartirlos  y utilizarlos al fabricar un sueño. Podemos encontrar su significado en libros  o internet fácilmente.

En cuanto a la segunda simbología que podríamos llamar “Personal”, si queremos profundizar y aprender de nuestros propios sueños, requerirá más esfuerzo y participación por nuestra parte, que una simple consulta del símbolo del sueño, para poder avanzar en la técnica de descifrar y comprender nuestra propia simbología. Como ejemplo  de esto, decir que tuve una época en la cual soñé mucho con mi mascota: mi perro. Se convirtió en un símbolo propio y en muchos de mis sueños lo interpreté como representación de mi parte emocional. En otros sueños aparecía mi hermana y deduje que se trataba de un aspecto de mi propia personalidad.  También me he encontrado con alguno donde aparecía mi madre o mi padre, pero que también representaban partes de mi misma. Nosotros somos los destinatarios de nuestros propios sueños y la mayor parte de sus símbolos tienen que ver con nuestra propia persona, aunque en ocasiones y minoritariamente haya otros que se refieran a personas de nuestro entorno. En este apartado cada cual debe experimentar e investigar su propia simbología, porque es totalmente individual e intransferible.

Podemos encontrarnos sueños con una simbología mixta.

Cuando iniciamos su interpretación es bueno acogerla desde todos los ángulos posibles, es decir si aparece un símbolo universal, contemplamos su significado como tal y por otro lado también nos preguntaremos interiormente su significado particular para nosotros, ya que en ese preciso momento somos como detectives al acecho de reunir cuantas más pistas mejor, para hallar la trama de su argumento y desvelar su oculto y preciado mensaje. Es importante observar los verbos que aparecen, ya que nos indicarán las acciones: correr, subir, bajar, huir, comer…. así como el estado anímico que se vive durante el sueño: felicidad, miedo, terror, ansiedad, satisfacción… La suma de todo ello va a revelarnos su significado para poder traducirlo en un lenguaje comprensible para nuestro consciente.
A la hora de su interpretación necesitaremos mucha paciencia, porque sólo  de releer su historia, la mayoría de las veces la primera sensación va a ser de enfrentarnos a un texto sin sentido, sin pies ni cabeza: un verdadero galimatías. Esto es bastante desalentador, sobre todo si somos principiantes. Nos puede  ser de gran ayuda llevar un diario que contenga los acontecimientos, pensamientos y sentimientos más relevantes del día, así tendremos una buena referencia de los posibles ingredientes que hayan podido formar parte de él.

Un sueño nos puede aconsejar, alertar, prevenir, compensar, diagnosticar, recordar… y como no hacernos más conscientes de cosas que pasamos por alto durante el transcurso del día. Es un puente de comunicación que va del inconsciente a nuestro consciente y como el lenguaje del inconsciente son los símbolos, estos son su alfabeto y en nuestras manos está el realizar su traducción.

No siempre recordamos nuestros sueños, aunque se dice que soñamos a diario. Los sueños pueden ser fuente de aprendizaje para nosotros, pero debemos recordar que son muy efímeros y se desvanecen rápidamente al despertarnos, por ello será bueno coger el hábito de anotarlos tan pronto como podamos, para que no caigan en el olvido, en saco vacío.

Hay técnicas para ayudarnos en este menester. Algunos aconsejan dejar papel y lápiz cerca de la mesita de noche y acostarse con la orden mental de recordar el sueño al despertarse, al igual que a veces nos  acostamos recordándonos a nosotros mismos una hora determinada para despertarnos y aunque pueda parecer extraño muchas veces funciona.

Por mi propia experiencia, decir que en épocas de crisis o crecimiento personal pueden convertirse en un elemento de autoayuda. Nos cuentan cosas y descubren partes de nosotros mismos. En algunas de estas épocas he recopilado  e interpretado gran cantidad de ellos. Cuando  nos hacemos amigos de nuestros sueños,  se crea un lazo más íntimo gracias a la confianza que les depositamos, que nos permite poder recordarlos con mayor facilidad. Los clasifiqué  por fechas y cada uno lleva su título clave. La metodología que utilicé fue sacada de leer algunos libros y sintetizada en los siguientes pasos:
  1. Anotar tan pronto como se pueda el sueño en un papel.
  2. Releerlo y dar un título clavé al sueño, un título que tenga valor para nosotros.  
  3. Hacer una primera versión muy simplificada de la historia. Podría ser una o dos frases que reflejen lo más relevante del sueño, como una sinopsis de una película. Podemos empezar por anotar algunas palabras clave, para romper el hielo y luego ya daremos con la frase adecuada que pueda resumir su argumento. 
  4. Anotar los símbolos, descifrarlos: ver si pueden ser universales y/o contemplarlos también con nuestra simbología propia, individual. En la simbología propia sería bueno hacernos preguntas sobre cada objeto o personaje. 
  5. Ver qué acciones se ejecutan.
  6. Observar cual ha sido nuestro estado emocional durante el sueño. 
  7. Por último pasar a la interpretación del sueño con la suma de todos los datos anteriores. 
Para el cuarto paso recordar que la técnica de “Asociación libre” puede sernos muy útil para descifrar nuestros símbolos personales, válido tanto para los representados por objetos como por personajes. Nos haremos preguntas que puedan responderse con una característica, que nos ayude a dilucidar su significado.



martes, 29 de julio de 2014

Autoestima: coger el timón de nuestra vida.



 Generando autoestima.
Obra de: "Rosa Mª Gallego"




Autoestima es aceptarnos con nuestros puntos fuertes y débiles.

Es valorar nuestras cualidades y apoyarnos en ellas.

Es no abandonarnos cuando nos sentimos mal, pasamos por una crisis o tenemos dolor emocional.

Es  ser sinceros con nosotros mismos, sin poner tapujos, poder ver la realidad sin maquillarla- aunque nos disguste y a veces pueda dolernos.

Es acoger todas nuestras emociones, sin cribar las desagradables sino más bien descifrar sus mensajes.

Autoestima no es complacer siempre a los demás y ponernos en último lugar, sino ver mis necesidades y también las de los otros y si fuera conveniente mirar de llegar a un acuerdo justo,  actuando con asertividad.

Es  saber poner límites  a los otros, si fuera oportuno en un momento dado.

Es valorar nuestra propia individualidad, peculiaridad como ser humano y no renunciar a ella para ser como otros quieren que seamos o agradarles, adaptándonos a un  rol que no tiene nada que ver con nosotros, pero que adoptamos por miedo al rechazo y la soledad.

Es aceptar que no podemos gustar a todo el mundo y  no sentirnos heridos si alguien nos rechaza o da esquinazo. Es poder verlo como una cuestión de falta de afinidad sin personalizarlo ni sentirnos heridos, aunque nos sepa mal, pero sin dramatizar estos acontecimientos.  Quizás  deberíamos centrarnos en ver con quien congeniamos más y nos sentimos más a gusto y poner ahí nuestra energía; ponerla donde vaya a ser bien recibida. Si nos cierran las puertas ¿para qué vamos a insistir? Otras se abrirán.

Es tratar con respeto a  los demás y a nosotros mismos.

Es  reconocer  nuestros errores para poder mejorarnos y crecer como personas.

Es perdonarnos por nuestros fallos.

Es tener en cuenta a los demás, pero sin olvidarnos de nosotros mismos.

Es saber escuchar lo que sentimos por dentro  y ver que necesitamos en cada momento.

Es aprender a amarnos y respetarnos a nosotros mismos y también a los demás.

Es cuidar de nuestro cuerpo proporcionándole buenos alimentos, ejercicio y no tomar sustancias tóxicas.

Es encontrar un espacio para aquellas cosas que nos gustan y nutren nuestra alma.

Es perseguir nuestro sueño personal.

Es poner nuestra energía en las cosas que son realmente importantes para nosotros y no malgastarla en críticas baldías y pequeñeces.

Es estar en paz con nosotros mismos y abiertos a la vida.

Es confiar en el proceso de la vida y pensar que de todo aquello que nos ocurra, algo podremos aprender siempre.

Si a alguna persona le gustan los cuentos, con referencia a la autoestima puede conectar con:


www.poesiadesdelalma.blogspot.com  (entrada 22 enero 2014)
apartado cuentos: El elefante rosado” 




viernes, 11 de julio de 2014

Exposición colectiva en CT Art GAllery (Reus -Tarragona-)

 
 





Exposición Colectiva "Saló d'Estiu" en Reus (Tarragona), en CT Art Gallery:

del 11 al 27 de julio

Inauguración 12 de julio a las 19:30 h.

CT ART GALLERY

Carrer de Santa Anna, 6

43201    REUS   TARRAGONA ( SPAIN)                                  


 

jueves, 29 de mayo de 2014

El arte y la belleza: reflexión




Parece ser que sobre el tema de la belleza cada persona tiene unos parámetros personales. Lo que es bonito para unos, para otros no lo es. Así es que no encontraremos una respuesta unánime. Sin embargo si hablamos de moda, sí hallaremos más fácilmente clasificaciones y adeptos para cada una. Aunque aquí podríamos preguntarnos: ¿por qué seguimos una moda?, ¿por qué se lleva o por qué nos gusta? Estas cuestiones trasladadas al arte, ya hace tiempo que me han hecho reflexionar.

La belleza no es sinónimo de perfección. Una cosa o una imagen pueden ser bellas sin poseerla. Desde mi punto de vista, totalmente subjetivo claro está, la belleza es un tipo de energía que irradia a través de una forma. Es algo que se capta sensorialmente, que deleita nuestros sentidos, que nos exalta de alguna forma y causa una resonancia positiva en nuestra alma, dejándonos con una sensación de plenitud.
 
En la actualidad el artista goza de total libertad: temática, técnica, estilo… no tiene ataduras que le ciñan a unas determinadas normas, como antaño. Así es que no tiene límites. El arte desde ya hace algún tiempo engloba diferentes vertientes:  realista, visionario,  protesta,  abstracto, figurativo, matérico, expresionista…. Y aun así parece que poco a poco se va alejando de la belleza, genéricamente hablando -pues hay también muchas excepciones- para centrarse puramente en la forma. Quizás falta conjugar una forma estética con  un fondo energético positivo, que podría devolvernos de nuevo a ver más belleza en el arte.  Este no deja de ser un reflejo de una sociedad y la nuestra mayoritariamente es bastante materialista, debido a que hasta la fecha ha imperado un exagerado consumismo, que quizás ahora con la crisis se irá transformando por pura necesidad. Se tendría que encontrar una economía más ecológica y ecuánime, donde no sólo se tenga en cuenta la explotación para las ganancias pecuniarias -que ha ocasionado tanta devastación, sino que también debería valorar  otros aspectos más humanos.

Creo que la verdadera belleza no necesita de filosofías, ni teorías para gozarla, sencillamente nos llega y  nos llena interiormente, con su irradiación. Nos  atrae hacia su campo magnético y participamos de su vibración. Eleva nuestro estado anímico. Puede presentarse desde cualquier estilo, sólo hace falta estar dispuestos a encontrarla y  tener la paciencia necesaria para saber esperar  y poder expresarla. Dependerá del grado de sensibilidad personal  de cada uno poder apreciarla, con mayor o menor intensidad.


¿Por qué no intentar atraer más belleza y estética para nuestras obras? Originariamente la belleza iba de la mano del arte, pero un día poco a poco  empezaron a distanciarse.



viernes, 23 de mayo de 2014

Perseguir, alimentar y realizar nuestros sueños





 Observando: obra de "Rosa Mª Gallego"


Nuestros verdaderos sueños personales en ocasiones pueden sentirse como necesidades vitales, más que como ilusiones. Podemos desear muchas cosas y podemos ilusionarnos con ellas, pero también pronto nos cansaremos y alejaremos, dejándolas de lado.  Creo que cuando el deseo se convierte en una necesidad prioritaria, quizás sea la señal de que es nuestro verdadero sueño personal, siempre que sea creativo y sano, claro está. Este tipo de sueño nos estimulará, nos dará fuerza, motivación, ganas de construir, crear... nunca nos permitirá dañarnos ni dañar a nadie. Más bien querrá ser una contribución social. Los hay de muy diferentes tipos: de creatividad, investigación, pedagógicos, asistir y cuidar de otros, sociales... el abanico es muy amplio; cada cual puede escucharse a sí mismo y ver qué es lo que realmente le estimula y saber poner allí su energía. Nuestro verdadero sueño podrá dar a nuestra existencia un eje que podrá convertirse en una especie de columna vertebral, que permitirá enderezar nuestra vida y movernos con pasión en el día a día. Nos dará energía para ir  derribando posibles obstáculos y  tener la suficiente paciencia de ir paso a paso hacia la meta propuesta.

También es posible que hallemos nuestro sueño por pura casualidad, sin saber que teníamos una predisposición innata hasta haber conectado con él, por puro azar de unas determinadas circunstancias. Sea como sea nuestra intuición nos dirá que lo sigamos.

Para algunas personas este objetivo es tan claro, que ya de pequeños son conscientes de él y cuando crecen se ponen a realizarlo de inmediato, otros tendrán que descubrirlo y unos cuantos aún conociéndolo lo extraviarán para reencontrarlo más tarde.

En mi caso a los 7 años me encantaba hacer dibujos para otros niños, por el puro hecho de crearlos y entretenerme. Cuando me preguntaron en el colegio que quería ser de mayor, respondí con convicción y seguridad: pintora; pero luego los años pasaron y no supe elegir correctamente mi salida profesional, pues en aquel momento no sabía que las hubieran y fueran rentables en el campo artístico, para poder vivir de ellas. Así que derivé en una formación profesional administrativa y empecé a trabajar cuando finalicé los estudios. Esta mala elección me pasó factura años más tarde física y psicológicamente. Dentro de mí algo me decía que me había equivocado en algo muy importante: la profesión tenía que ser vocacional y seguramente las fuerzas creativas que existían en mí, al no poder darles salida, se revelaron en forma de ansiedad y desasosiego. De todas formas esta sublevación energética hizo que me pusiera en marcha y subsanara el hecho de haber menospreciado el arte, arrinconándolo en mi vida. Así es que la ansiedad vivida en aquellos momentos fue el motor de búsqueda incesante de un espacio para poder dedicarme al arte: un taller. Esta necesidad fue vivida más fuerte que el hambre y el sueño, era vital realizar cambios en mi vida para poder sanar. Así que también empecé a encontrar tiempo para pintar después del trabajo y también incluí los fines de semana, ya que esta actividad me demandaba cada vez más tiempo y dedicación. También me matriculé en una escuela de arte, para adquirir los conocimientos básicos, aunque prácticamente me considero autodidacta, pues nunca he seguido al pie de la letra  los tecnicismos pictóricos. La práctica, experiencia y descubrimientos del día a día del propio artista creo que es lo que le hace  progresar. Poco a poco mi destreza fue  prosperando y poco a poco pude darle una salida más profesional a mi arte, con lo cual también mejoró mi estado emocional y crecimiento interior.

En la actualidad tengo dos trabajos: uno profesional que me da una cierta estabilidad y el otro artístico vocacional más inestable, pero me siento en paz conmigo misma por poder canalizar las energías creativas y mostrar mis obras en exposiciones y ferias, sabiendo que podrán verlas y adquirir alguna en cualquier momento. Por otro lado esta circunstancia laboral dual me da más libertad para crear y recrearme en cada obra que realizo,  sin estar sometida a presiones por plazos impuestos por terceros.

Iniciamos nuestro sueño como se pueda, es como el andar de los niños, no saben pero intentan levantarse y un pie sigue al otro y poco a poco empiezan a andar. Al principio no dominas los pinceles ni tienes precisión en los trazos, podría decirse que hay hasta cierta torpeza; pero lo importante es experimentar, la misma pasión con el pasar de los días, junto con el estudio y la observación hace que se progrese y como no también existe el factor inspiración, que sólo nos pide para asistirnos que estemos trabajando.

Sabes que persigues un sueño, quizás sea una quimera; ni tan siquiera se tiene la certeza de que se va a llegar al final del camino, tan sólo se sabe que se está en la ruta que nuestra alma ha elegido, porque conoce que está destinada a seguirla y sabe que para hallar cierta paz tiene que recorrerla y  que de no hacerlo podría, aunque fuera en un recóndito lugar, sentir cierta frustración.

Día a día también nuestro sueño personal nos alimenta  y nos hace crecer como personas y lo más bonito es que la realización de nuestro sueño también alimentará a otros.



jueves, 3 de abril de 2014

Emociones: soltar algunas es sanar




Anaranjado: Obra de  "Rosa Mª Gallego"

 
Algunas  emociones como  el miedo, la culpa y el resentimiento deberían ser manejadas con cautela, para no albergarlas demasiado tiempo en  nuestro interior y darles cabida sólo para sentirlas cuando se producen y  dejarlas marchar,  una vez hemos procesado la información que nos  traen.  De no hacerlo nos exponemos a su toxicidad, que podría repercutir física o psicológicamente. Es bueno sentir las emociones, pero tenemos que aprender a gestionarlas.

Estas  tres emociones deben ser observadas cuando emergen, ver que las ha provocado, responsabilizándonos y tomando nota sobre las verdades que nos traen  y ver si nos invitan a realizar algún cambio, pero sin olvidar soltarlas cuanto antes. Para ello será necesario no alimentarlas demasiado  con nuestro diálogo interno ni externo, para no crear un ancla.

El resentimiento crea un ancla en el pasado que  se alimenta y crece con la crítica. Cada vez que recordamos un resentimiento,   nos conectamos con su toxicidad, así que mejor dejarlo marchar. Eliminarlo de nuestra memoria.

Muchas veces el resentimiento está relacionado con nuestro orgullo, con nuestra personalidad. Si dejamos de personalizar todo lo que nos acontece en nuestras relaciones,  aprendemos a aceptar la realidad de los otros, a no formarnos expectativas  y asumir que no somos el centro del universo, podremos disminuir los resentimientos. Eso sí, siempre cribando que situaciones y personas son las que nos convienen, para nuestro bienestar; pero sin estar en pie de guerra con ellas por sus acciones. Si algo no nos gusta, lo expresamos para ver si se produce un cambio, marcamos nuestros límites y en última instancia, si la cosa no mejora, siempre podremos alejarnos.

La culpa posee una toxicidad, que en grado extremo nos carcome por dentro y no nos deja descansar. Es una mala compañera, se lleva la paz y en ocasiones puede  mermar la autoestima. La culpa debería no durar más de 10 minutos, el tiempo suficiente para reciclar los hechos, atender lo que nos dice nuestra conciencia y efectuar los cambios necesarios, para evitar en el futuro el mismo resultado. Recordar que somos humanos y estamos aquí para aprender de nuestros errores. Cada día es una página en blanco por escribir y empieza una nueva oportunidad para hacerlo mejor. Es posible que cometamos equivocaciones, nos caemos y nos levantamos de nuevo; aprendemos de nuestras experiencias.

Para evitar la toxicidad de esta emoción es importante estar alerta y no dejarse perseguir ni aprisionar  por sus sermones.

En cuanto al miedo puede reflejar  una falta de confianza. También puede producir un estado de alerta. Nos pone a  la defensiva, a la expectativa para que tengamos cuidado con lo que tenemos que enfrentar, ya se trate de una situación o una persona. No hay que evitarlo, es bueno escucharlo y ver que esconde o que información nos quiere transmitir. Con él ocurre lo mismo que con las dos anteriores emociones, que ya hemos comentado, es bueno verlo, pero no alimentarlo con nuestra imaginación. Ver si se trata de un miedo palpable del presente o proyectado en el futuro. Los miedos del futuro se pueden erradicar centrándonos en el aquí y el ahora, concentrándonos minuto a minuto; tomando las medidas necesarias de previsión y haciendo cuanto está en nuestras manos, pero sin contaminar el presente con una imaginación negativa. No adelantemos acontecimientos y pongamos nuestra energía en la confianza y esperanza. Lo que el futuro nos deparará, ya lo veremos; pero que no se nos escape el presente paralizados por el miedo. El futuro se construye con las energías del día a día y el factor destino. No podemos controlarlo todo, pero si podemos aprender a tener una actitud positiva y confiar en la vida, que es nuestra maestra.

El miedo en las relaciones: si en una relación hay miedo, habrá que examinar que lo provoca. Tendremos que distinguir si es un miedo del presente o uno que se revive del pasado o si son miedos que nos ocasiona una determinada situación o persona.

En el primer caso tendríamos que trabajar nuestros miedos internos del pasado, afrontarlos  y liquidarlos. En el segundo trabajar nuestras inseguridades.  Por último,  si  se tratara de una persona en particular,  estudiaremos cautelosamente la situación, incluida la persona  -ya que quizás nuestra intuición quiere hablarnos a través de ese miedo-. Nos tomaremos el tiempo necesario para discriminar si se trata de una relación tóxica; si ese fuera el caso no olvidemos tomar cierta distancia interior, cuando tratemos con ella. En casos extremos, si vemos que están destruyendo nuestra autoestima y nuestros límites, cortar por lo sano la relación. Donde no hay respeto, no puede afianzarse la confianza. Donde hay miedo, no puede haber amor, porque no puede fluir.

Aprender a gestionar nuestras emociones nos aportará más paz a nuestras vidas. No olvidemos, que como todo aprendizaje, nos llevará tiempo para poder realizarlo con soltura, pero lo importante es empezar.

Recomendable es, sobre este tema, el libro “La Sabiduría de las Emociones” de Norberto Levy.