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miércoles, 12 de agosto de 2015

Amor incondicional





Es ese amor que te transforma.

Es ese amor que te hace amar con comprensión.

Es ese amor que en contadas ocasiones sentimos en nuestros corazones.

Es ese amor que no pide nada y no excluye nada.

Es ese amor que está más allá de lo  humano.

Es ese amor que con su silencio y su paz dan clarividencia a quien acaricia.



No encontraremos el amor incondicional razonando o pensando sobre él. Este tipo de amor no se encuentra en la mente. Está en nuestro corazón. Así, que para poder conectar con él, tendremos que buscar puertas que creen esa conexión.


El amor incondicional empieza por uno mismo: aceptarse y respetarse. Cuando aprendemos a realizarlo, por extensión lo aplicaremos a los demás sin esfuerzo.



Una puerta para conectar con la energía del amor incondicional es: abandonar los juicios, para sí mismo y para los demás, y sustituirlos por la pura aceptación.


Todo juicio crea un espacio de separación, dependerá del tipo de juicio el tamaño de esta separación, pero aunque fuera pequeña ya crea una cierta distancia  por la que el amor se esfuma.  La separación no puede  abrazar el amor, es como el agua con el aceite, no pueden unirse. Donde hay juicio hay ausencia de energía amorosa. Si somos capaces, poco a poco, de darnos cuenta de que cada vez que juzgamos creamos separación, iremos dando menos importancia a los juicios que nos lleguen de otros y también iremos abandonando el hábito propio de juzgarlo todo y a todos, porque esto nos aleja de la energía amorosa, que en lugar de condenar, ejerce la comprensión de los hechos.


El amor incondicional tiene amplitud de visión y ve a las personas de forma más global, no se queda sólo con sus comportamientos o sus reacciones. Sabe que bajo las creencias, hábitos y conductas egóticas de todo ser humano habita un alma que está esperando unirse con las fuerzas espirituales, aunque no todos seamos conscientes de este deseo.



La segunda puerta es: el perdón.


El perdón nos permite poco a poco conectar con la energía del amor incondicional, hasta que llega el punto en que por pura amplitud de miras y comprensión, vemos que no tenemos nada que perdonar: pues tan solo vemos actos de la inconsciencia de la imperfección de la naturaleza humana.



La tercera puerta es: el desapego.


Desapegarse del pasado, de la historia personal, de viejos hábitos o conductas insanas, de los victimismos, de creencias negativas que no nos dejan avanzar… de todo lo que ya no nos sirve para avanzar. Desapegarse para convertirnos en seres libres que irradian amor.






martes, 11 de noviembre de 2014

LOS ÁNGELES: hablan bajito dentro de la mente


Angel cuidando al niño interior.
Obra de: "Rosa Mª Gallego"


La energía angélica, representada artísticamente desde la antigüedad por hermosos  seres parecidos al hombre, pero con bellas alas, nos habla muy bajito dentro de nuestra mente para darnos algún sabio consejo. 


Si  estamos en un momento en que nuestro ego está muy crecido o nuestra mente está estresada, con mucho ruido, viviendo algún drama emocional; quizás no podrá escucharlo. Hay que reconocer que la voz del ego es mucho más potente. El ego para nada es receptivo ni comprensivo, sólo ve su punto de vista, es muy duro e intransigente con todo aquello que no comulga con sus ideas; pero aun así los ángeles mandarán su flash, porque ésta es su misión: ayudarnos. Es bueno recordar que ellos siempre hablan bajito, si el tono es fuerte es el ego –no cabe la menor duda.


Otra característica es que nos inducirá siempre a realizar buenas acciones, nunca dañinas.


Su mensaje aparecerá sin más en nuestra mente, sin previo aviso.

La energía angélica también puede visitarnos para consolarnos.














jueves, 23 de octubre de 2014

Reencontrar nuestra esencia: La Consciencia.

 



Nacemos con un gran índice de consciencia, pero a medida que vamos creciendo se va adormeciendo al mismo tiempo que, capa tras capa, se va tapando y poco a poco vamos perdiéndola de vista y en lugar de dejarnos guiar por ella, la sustituimos por todo un complejo sistema mental, creado por un sinfín de normas que hemos ido adquiriendo a través del vivir de los años.

La consciencia no necesita de conceptos, ni teorías pues ve las cosas por sí mismas, tal cual son. No juzga, ni critica pues va más allá de los hechos, tiene una visión más global y no es personalista. Ve las cosas desde muchos ángulos diferentes y por eso, le es fácil descubrir la verdad que se oculta detrás de los hechos. Tiene una sabiduría natural, innata y descontaminada de todo concepto preconcebido. La conciencia está más allá de la dualidad, del bien y el mal, pero siempre busca soluciones que son sanas y jamás serán dañinas. La consciencia se caracteriza también por ser un centro de paz.

Reencontrarse uno mismo, más que añadir es quitar. Dejar ir todo lo que nos han dicho que somos y no somos. Quitar creencias y hábitos que nos retienen sin dejarnos crecer, abandonar todo cuanto limita nuestra verdadera esencia: victimismos, críticas y autocríticas. Consiste también en replantearse las directrices actuales de nuestra sociedad: que es como un río, cuya corriente quiere arrastrarnos con ella y guiar nuestra vida, dejándonos poco margen de maniobra. Es como una gran limpieza de armarios, una limpieza a fondo de nuestro ser. Es ver dónde está el verdadero valor de nuestra vida más allá del sentido puramente material y económico e ir tras él. Quien quiera reencontrase tendrá que nadar a contracorriente, porque vivimos en un mundo bastante ilógico e infantil dónde prima la inmadurez, dónde se venera el dinero. El dinero no tiene nada de malo, es un medio, solo depende de quien lo maneje y con qué fines lo utilice; pero parece que quienes manejan los hilos les falta perspectiva del bien común y de una economía más ecológica. El mundo puede ser algo diferente y mucho mejor del que tenemos. Ya no basta con quejarnos de cómo están las cosas actualmente, habrá que aportar cada uno su granito de arena, para poder transformarlo. Cada uno aportando lo mejor de sus cualidades para esta transformación, que es tanto interna como externa; porque cuando empezamos a vivir con más frecuencia desde la consciencia, nace también como un sentimiento de compromiso.

El camino del reencuentro es largo, tiene muchas subidas y bajadas, con sus respectivas fases de luz y oscuridad; pero conforme vamos avanzando nos volvemos más fuertes y luminosos. Las vislumbres de la luz nos harán proseguir la senda, no hay vuelta atrás si queremos recobrar nuestra verdadera autenticidad.

Algunas personas llegan a él porque se encuentran padeciendo un tremendo sufrimiento interno y éste es la puerta que les lleva a atravesarlo y encontrar un sentido a su vida. Otras por saturación de todo lo que les ofrece esta sociedad o porque sienten como una falta de plenitud, como una falta de autenticidad que les convierte en un buscador.

Decir también que las fases de  sombra, serán acompañadas por una fuerte sensación de soledad, cuya sensación será como una paradoja: queremos reencontrarnos  y  sentiremos que estamos atravesando un gran extravío; pero todo esto forma parte del viaje hacia  la autenticidad de uno mismo. Volviendo a la comparación de la limpieza de armario: para limpiar hay que localizar la suciedad y el desorden. Esto también ocurre en nuestro interior y a veces no nos gustará lo que veremos, pero nos tocará atravesarlo con nuestros cinco sentidos, sin huir para que eso sea sanado.

Las herramientas que nos pueden ayudar a iniciar y atravesar esta aventura es: la meditación, el silencio, la oración, lecturas de guías espirituales o algún libro de autoayuda, yoga, ejercicio físico, interpretación sueños y a quienes les guste el arte alguna de sus vertientes; pero la piedra angular de este gran trabajo es: la observación sin juicios y encontrar espacios, durante el día, para acoger el silencio en nuestro interior.

Libros que me han sido de ayuda para iniciar y proseguir este proceso:

“El silencio habla”   y   “El poder del ahora”  de Eckhart Tolle
“La maestría del amor”  y  “Los cuatro acuerdos”    del  Dr. Miguel Ruiz
“Creatividad y plenitud de la vida”  (o cualquier otro tiene muchos) de Antonio Blay
Por último recordar  que  cualquier libro de Osho puede ser  también de gran ayuda.



viernes, 29 de noviembre de 2013

Imagen y meditación



Meditación : creando   un  mundo  de  amor.
Obra de: "Rosa Mª Gallego"


Se puede hacer meditación con la ayuda de un texto, una imagen o música.

Aquí nos centraremos en la imagen.  Esta nos ofrece  el significado y la energía  de lo que representa. Nos invita al recogimiento con nosotros mismos, al silencio y a la contemplación. Nos lleva a interiorizarnos, a sosegarnos y ser más receptivos. Crea un espacio en nuestro interior donde puede producirse una “observación neutra”.

A la hora de elegir una imagen, tendremos en cuenta aquellas que nos produzcan un efecto positivo en nuestro interior, que tengan algún significado, que las sintamos desde dentro: pueden ser fotografías de paisajes, iconos, budas, cuadros de arte…. cada cual según sus creencias y gustos personales, lo importante es sentirse a gusto con lo que la imagen nos transmite y el valor que esta tenga para nosotros.

La meditación puede realizarse por el puro hecho de observar una imagen o también por el hecho de crearla, mientras se realiza.

En las sesiones de meditación los estados internos pueden ser varios: en unas gozaremos de paz, en otras simplemente lo único que podremos hacer es ver todo el desbarajuste mental y emocional interior de aquel momento (miedos, stress, rencor…), escuchar  el diálogo interior de la mente...  pero lo importante es permanecer puramente como un observador –sin emitir juicios de valor-. Verlo todo con cierto distanciamiento nos ayudará a desapegarnos de la situación, aunque al principio sea por pocos minutos no importa,  con el tiempo este estado, esta forma de observar impersonal irá arraigando en nosotros y nos proporcionará más estabilidad y objetividad en nuestras vidas.

Este tipo de observación es de suma importancia, para que todo aquello que tenga que ser sanado, trascendido o cambiado, pueda realizarse. También evitará la propia culpabilización o la de otros, que de nada sirve, tan solo para mortificarnos o criticar a otros. Los juicios de valor dictan nuestras acciones. Muchas veces están anclados en el pasado e interfieren en nuestro presente, contaminando nuestras respuestas a nuevas situaciones, haciendo que estas sean condicionadas.

Con la pura “observación neutra”, poco a poco viviremos los acontecimientos diarios sin anclarlos en el pasado y encontraremos la mejor respuesta a los estímulos que nos ofrece la vida. Tendremos una visión más panorámica, menos personal de las nuevas situaciones, las respuestas no estarán condicionadas por acontecimientos  del pasado.

Por el solo hecho de ir saliendo de antiguos  hábitos,  ya sentiremos un alivio. Nos sentiremos más libres para elegir la mejor respuesta al exterior y también nuestras relaciones mejorarán,  porqué aumentará nuestra empatía, dejaremos la crítica a un lado y en su lugar aumentará nuestra comprensión y asertividad.

Si además de practicar la meditación, procuramos aplicar a nuestra vida diaria “Los cuatro acuerdos” que nos comenta el Dr. Miguel Ruíz, en su libro con el mismo nombre,  la armonía podrá entrar en nuestras vidas. Paso a enumerarlos:

1.       Sé impecable con tus palabras

2.       No te tomes nada personalmente

3.       No hagas suposiciones

4.       Haz siempre lo máximo que puedas
 
 

martes, 17 de septiembre de 2013

El nuevo mundo somos todos





 Pacificación: Necesidad de instalar la paz en nuestro interior.
Obra de: "Rosa Mª Gallego"


Todos o la mayor parte desearíamos un mundo de paz y amor hipotéticamente hablando. Lo vemos como una cosa que debe producirse externamente y a la vez algo lejano y como si no dependiera de nosotros; pero el gran cambio de evolución del ser humano está en las manos de cada uno. Para erradicar las guerras y otros aspectos destructivos de la humanidad, un gran número de seres deben trabajar sobre sí mismos, para establecer en su interior la serenidad.

Aquí el 1 + 1 suma, si todos tuviéramos paz interior la guerra no podría darse.

Así que el primer paso es lograr la paz con nosotros mismos y luego por extensión la paz con el mundo.

Hay una cosa sencilla que todos podemos hacer a diario y que tan sólo requiere de unos pocos minutos al día: recogernos e invitar al silencio para que nos acompañe. También se pueden hacer muchas más cosas… existen los  métodos de meditación, las religiones y maestros que han legado su ideología  -como por ejemplo Osho- cuyos textos son de una autenticidad y profundidad que cualquier libro suyo puede crear buenas semillas en nosotros… hay conferencias, libros… y  el Ho’oponopono método sencillo de realizar pero operando grandes cambios en nuestro ser. Hay que buscar lo que pueda ayudarnos en este sentido, el abanico es muy amplio, yo sólo he comentado aquello que he experimentado.

Vivimos en una sociedad muy ruidosa, que absorbe nuestra mente, distrayéndola en multitud de cosas externas y así difícilmente puede descansar y observarse a sí misma para poder transcenderla y  dar el salto de una existencia mental a la existencia de la consciencia.

 

sábado, 31 de agosto de 2013

Misericordia




Las pinturas de Vírgenes desprenden de sus rostros una sensación de misericordia: maternización, bondad, acogimiento, amparo al necesitado y amor incondicional.  Parecen ofrecer  compasión por los que sufren e impulsa a comprender sin juzgar. Todas ellas buenas cualidades a desarrollar para obtener un mundo más humano.




Misericordia: óleo sobre cristal  30 x 40 cm.
Obra de: "Rosa Mª Gallego