jueves, 3 de abril de 2014

Emociones: soltar algunas es sanar




Anaranjado: Obra de  "Rosa Mª Gallego"

 
Algunas  emociones como  el miedo, la culpa y el resentimiento deberían ser manejadas con cautela, para no albergarlas demasiado tiempo en  nuestro interior y darles cabida sólo para sentirlas cuando se producen y  dejarlas marchar,  una vez hemos procesado la información que nos  traen.  De no hacerlo nos exponemos a su toxicidad, que podría repercutir física o psicológicamente. Es bueno sentir las emociones, pero tenemos que aprender a gestionarlas.

Estas  tres emociones deben ser observadas cuando emergen, ver que las ha provocado, responsabilizándonos y tomando nota sobre las verdades que nos traen  y ver si nos invitan a realizar algún cambio, pero sin olvidar soltarlas cuanto antes. Para ello será necesario no alimentarlas demasiado  con nuestro diálogo interno ni externo, para no crear un ancla.

El resentimiento crea un ancla en el pasado que  se alimenta y crece con la crítica. Cada vez que recordamos un resentimiento,   nos conectamos con su toxicidad, así que mejor dejarlo marchar. Eliminarlo de nuestra memoria.

Muchas veces el resentimiento está relacionado con nuestro orgullo, con nuestra personalidad. Si dejamos de personalizar todo lo que nos acontece en nuestras relaciones,  aprendemos a aceptar la realidad de los otros, a no formarnos expectativas  y asumir que no somos el centro del universo, podremos disminuir los resentimientos. Eso sí, siempre cribando que situaciones y personas son las que nos convienen, para nuestro bienestar; pero sin estar en pie de guerra con ellas por sus acciones. Si algo no nos gusta, lo expresamos para ver si se produce un cambio, marcamos nuestros límites y en última instancia, si la cosa no mejora, siempre podremos alejarnos.

La culpa posee una toxicidad, que en grado extremo nos carcome por dentro y no nos deja descansar. Es una mala compañera, se lleva la paz y en ocasiones puede  mermar la autoestima. La culpa debería no durar más de 10 minutos, el tiempo suficiente para reciclar los hechos, atender lo que nos dice nuestra conciencia y efectuar los cambios necesarios, para evitar en el futuro el mismo resultado. Recordar que somos humanos y estamos aquí para aprender de nuestros errores. Cada día es una página en blanco por escribir y empieza una nueva oportunidad para hacerlo mejor. Es posible que cometamos equivocaciones, nos caemos y nos levantamos de nuevo; aprendemos de nuestras experiencias.

Para evitar la toxicidad de esta emoción es importante estar alerta y no dejarse perseguir ni aprisionar  por sus sermones.

En cuanto al miedo puede reflejar  una falta de confianza. También puede producir un estado de alerta. Nos pone a  la defensiva, a la expectativa para que tengamos cuidado con lo que tenemos que enfrentar, ya se trate de una situación o una persona. No hay que evitarlo, es bueno escucharlo y ver que esconde o que información nos quiere transmitir. Con él ocurre lo mismo que con las dos anteriores emociones, que ya hemos comentado, es bueno verlo, pero no alimentarlo con nuestra imaginación. Ver si se trata de un miedo palpable del presente o proyectado en el futuro. Los miedos del futuro se pueden erradicar centrándonos en el aquí y el ahora, concentrándonos minuto a minuto; tomando las medidas necesarias de previsión y haciendo cuanto está en nuestras manos, pero sin contaminar el presente con una imaginación negativa. No adelantemos acontecimientos y pongamos nuestra energía en la confianza y esperanza. Lo que el futuro nos deparará, ya lo veremos; pero que no se nos escape el presente paralizados por el miedo. El futuro se construye con las energías del día a día y el factor destino. No podemos controlarlo todo, pero si podemos aprender a tener una actitud positiva y confiar en la vida, que es nuestra maestra.

El miedo en las relaciones: si en una relación hay miedo, habrá que examinar que lo provoca. Tendremos que distinguir si es un miedo del presente o uno que se revive del pasado o si son miedos que nos ocasiona una determinada situación o persona.

En el primer caso tendríamos que trabajar nuestros miedos internos del pasado, afrontarlos  y liquidarlos. En el segundo trabajar nuestras inseguridades.  Por último,  si  se tratara de una persona en particular,  estudiaremos cautelosamente la situación, incluida la persona  -ya que quizás nuestra intuición quiere hablarnos a través de ese miedo-. Nos tomaremos el tiempo necesario para discriminar si se trata de una relación tóxica; si ese fuera el caso no olvidemos tomar cierta distancia interior, cuando tratemos con ella. En casos extremos, si vemos que están destruyendo nuestra autoestima y nuestros límites, cortar por lo sano la relación. Donde no hay respeto, no puede afianzarse la confianza. Donde hay miedo, no puede haber amor, porque no puede fluir.

Aprender a gestionar nuestras emociones nos aportará más paz a nuestras vidas. No olvidemos, que como todo aprendizaje, nos llevará tiempo para poder realizarlo con soltura, pero lo importante es empezar.

Recomendable es, sobre este tema, el libro “La Sabiduría de las Emociones” de Norberto Levy.




jueves, 20 de marzo de 2014

La medicina del perdón





El saber perdonar nos trae salud a nuestro cuerpo, ya que nos libera de la toxicidad que trae consigo el rencor.

A veces parece que es más fácil perdonar desde una consciencia religiosa, porque invita a ejercerlo, se nos recuerda su importancia; pero creo que en la sociedad en que vivimos, donde se rinde un culto excesivo a la personalidad, donde la empatía no abunda, la cualidad del  perdón está velada por el orgullo personal y por una falta de potenciación de los valores espirituales. Estos valores existen, pero minoritariamente. Así que desde mi punto de vista, tendremos que aprender a ejercitar con más soltura el perdón,  por la sencilla razón que nos ayuda a liberar el  resentimiento y a no cerrar nuestro corazón. No es nada fácil perdonar cuando sentimos que nos han herido, se han burlado o no nos han tratado con respeto, pero  si somos conscientes que perdonar también es una cuestión de salud, quizás nos será más fácil. Nos permite no endurecernos y nos invita a aumentar nuestra comprensión para así poder ejercer el perdón. Nos ayuda a madurar y a crecer como personas y lo más importante nos reporta salud física y psicológica.

Perdonar no quiere decir tolerar. Perdonar es liberarse del rencor  voluntariamente y tolerar es permitir, no hacer nada para que alguna situación que no nos favorece cambie. Son dos cosas bien distintas.

Se trata de perdonar para preservar nuestra salud física y mental. Sencillamente nos sentiremos más ligeros haciéndolo y también nuestro corazón espiritual lo agradecerá. Perdonar es liberar nuestra memoria de la  toxicidad del dolor de un recuerdo. Si aprendemos  a hacerlo  en el momento en que se produce un hecho, ayudamos a nuestra memoria a no almacenar más dolor, dejamos de acumularlo. En cuanto al que ya tenemos almacenado, ese por si solo irá saliendo dosificado en determinadas situaciones, ofreciéndonos en cada una de ellas la posibilidad de ser sanado. Todo dependerá de que estemos los suficientemente despiertos en ese momento, para revivirlo sin resistencia alguna a plena conciencia y no dialogar con él, solo verlo, para que nos traspase y se marche para siempre. Esto no es fácil, pero intentarlo ya es  un verdadero  reto que tiene su mérito. Retener el dolor con el resentimiento, no nos ayuda a evolucionar ni a ver las cosas desde el presente, sino que nos ata al pasado y obstaculiza el  vivir  el hoy con plena libertad, ya que arrastramos con nosotros ese dolor que no supimos liberar.



Cristo
Obra de: "Rosa Mª Gallego"

 
Nos urge aprender y hacer del perdón un hábito en nuestras vidas para poder mejorarla. Como todo nuevo hábito nos va a costar incorporarlo, pero todo es cuestión de práctica; un día tras otro, no importar que a veces no lo consigamos de buenas a primeras, pero si es importante reconocer que necesitamos implantarlo en nuestras vidas, para poder subir un escalón más en nuestro crecimiento espiritual y también para preservar nuestra salud.

Cuando nos cuesta perdonar el primer paso es tomar conciencia de la resistencia de no querer hacerlo y sencillamente observarlo. El segundo paso  podría ser aplicar las palabras del “Ho’oponopono” como si de un mantra se tratara: “lo siento, perdona, te amo, gracias. Repetirlo hasta que notemos que nos calmamos en nuestro interior”.

Al igual que desecharíamos alimentos insalubres, también debemos limpiar nuestra mente y nuestro corazón de los elementos tóxicos que se hayan instalado, por negligencia, porque por lo general no se nos educa para perdonar, sino todo lo contrario para albergar resentimientos, sentimientos de revancha, venganza y en casos extremos para el odio.  Cansados estamos de oír en conversaciones: “me la va a pagar….”, “este se va acordar de mí…”, “pero que se ha creído… se la voy a devolver….”.

Creo que tenemos que empezar cuanto antes, para ir deshaciendo poco a poco, todo el dolor que la humanidad ha acumulado y hay que empezar por uno mismo, hasta que consigamos extenderlo mayoritariamente; creo que sería necesario instalarlo en la educación de nuestros hijos, si queremos una sociedad más humana, más espiritual. Eso sí, sin dogmatismos, ni imposiciones, todo de forma natural y desde el libre albedrio. Creo que en este caso  además de las reflexiones y las palabras, es importante practicar con el ejemplo, los niños son muy miméticos.    

Recordar que si en una familia la falta de perdón está instaurada, será fácil que puramente por aprendizaje los hijos también lo adquieran. Claro que habrá, como siempre, la excepción de la regla y aun así habrá niños que ya vienen con el perdón gravado en su corazón desde su nacimiento, pero estos serán pocos. 


Desde aquí hago una invitación a probarlo, a experimentar como nos sentimos por dentro cuando perdonamos al momento. Se puede debatir aquello que no nos gusta o no estamos de acuerdo desde una posición más neutra, más pacífica y también quizás podemos esperar a hacerlo en otro momento en que sintamos que el otro está más predispuesto, menos cerrado.  

¿Qué nos puede ayudar a perdonar? Ya sabemos, que no siempre es fácil, así que podemos recordar que muchas veces las personas decimos las cosas sin pensar, puro automatismo; otras sencillamente no actuamos bien porque estamos reviviendo una herida emocional o porque la negatividad se ha apoderado en aquel momento de nosotros. Creo que ver que la gran mayoría actuamos de forma inconsciente, quizás nos pueda ayudar a tomar más perspectiva y a personalizar menos las acciones o respuestas que recibimos de los otros.  Para las personas que profesen algún tipo de fé religiosa, pueden apoyarse en su religión para tomar fuerzas.

La medicina del perdón es gratuita y está al alcance de todos, solo  hay que querer tomarla y ponerla en práctica.

Por último me gustaría transcribir unas palabras del libro “Los diez secretos para el éxito y la paz interior” de Wayne W. Dyer que dice así:

“…Básicamente estoy instándole a que deje de tomarse su vida de una manera tan personal. Puede poner fin a cualquier sufrimiento recordándose a sí mismo que nada en el universo es personal. Evidentemente, le han enseñado a tomarse la vida de una manera muy personal; pero se trata de una ilusión. Doblegue su ego y libérese del todo de tomarse nada en absoluto personalmente.”     

 

lunes, 10 de marzo de 2014

Pintura simbolista

  
Amor incondicional:
obra de "Rosa Mª Gallego"



Pintura simbolista, desde mi punto de vista, es aquella que para expresar una idea gráfica utiliza una serie de símbolos, quedando así metafóricamente expresada. Es una pintura que sirve para expresar ideas, así como sentimientos. Podemos pintar por ejemplo:  la tristeza, la alegría, el amor, la humildad, la bondad, la paz, la compasión, la esperanza –por citar algunos. Para poder expresarlos necesitamos inventar o escoger unos símbolos que nos permitan vivenciar la obra y sentirla, sobretodo sentirla. Creo que en este tipo de pintura el sentimiento es muy importante; la obra debe irradiarlo. Es también importante pintar desde el alma, el yo interior, con el corazón.
 

Su importancia no estriba en la técnica ni textura sino en su contenido.


El artista simbolista tiene alma de poeta y es su alma la que crea todo un lenguaje plástico, capaz de definir y transmitir su mensaje interno.
 

Si repasamos la historia del arte podríamos citar a muchos pintores, pero por escoger unos pocos :  Moreau,  Edward Burne-Jones,  Blake.




 

jueves, 13 de febrero de 2014

El artista como explorador : al encuentro de nuevos caminos





Dicen que para ganar hay que arriesgar… Para hallar nuevos caminos en el arte también  tenemos que arriesgar…  olvidar lo conocido y partir de cero en cada creación. Experimentar constantemente, estar abiertos, receptivos a lo que el cuadro quiere comunicarnos. Algunas veces ocurre que estamos tan obcecados en una idea de lo que queremos conseguir, que nos cerramos al diálogo del cuadro y al mismo tiempo negamos la propia personalidad  de la obra que quiere  nacer. ¿Cómo nos podemos dar cuenta de ello? Pues en alguna ocasión me ha ocurrido estar pintando sobre el cuadro colores perfectamente compatibles y al mirar el  cuadro ver que este los está rechazando. Esto parece bastante absurdo, pero así es. Lo miras, lo vuelves a mirar, no lo entiendes… pero percibes que el cuadro quiere otros colores. ¿Cuáles? Pues no lo sabemos, ahí está el enigma de la cuestión. Aquí comienza un proceso de búsqueda: pruebas un color, después otro… y así tantas veces hasta que algo en tu interior te dice que  está mejor. Tengo que decir que me he encontrado con algún cuadro que realmente ha sido muy caprichoso, en cuanto al color se refiere y que me ha costado mucho ajustarlo a sus necesidades y en algún que otro, me he quedado a medio camino, sin conseguirlo.

Otras veces al ir escuchándole, mirándole… nos hace rectificar su estructura o composición, no importa, lo que haga falta. Si hay que rectificar se rectifica una vez o las que sean necesarias. Este proceso también se repite en composiciones que han sido poco elaboradas en boceto y al estar poco estructuradas e inacabadas, porque quizás la idea todavía no ha madurado del todo, se producen más cambios que en otras ocasiones para poder rehacerlo, dejando alguna que otra cicatriz, de alguna que otra operación de rectificación. Tengo cuadros que si los miras muy de cerca las percibes y en otros hasta podrían tocarse con la mano por su relieve. Este efecto puede agravarse más si la rectificación resulta insuficiente y finalmente derruimos su estructura aprovechando tan sólo unos pocos rasgos iniciales,  por ser sus trazos más gruesos o por tener ya varias capas de rectificaciones. También las personas tras el paso de la vida  vamos acumulando cicatrices, bien sea en el cuerpo o en el alma; así que tampoco debemos valorarlas como algo feo, sino como un proceso que ha sido necesario para salvar o hacer madurar nuestra obra.

El artista explorador no sabe bien que es aquello que busca, pero si sabe distinguir  cuando lo que tiene delante no le satisface y ahí empieza su andadura de constantes cambios en un mismo cuadro, en un hacer y deshacer constante y a veces compulsivo y obsesivo hasta que queda  satisfecho del resultado que obtiene o se rinde porque siente que ya no puede ir más allá. Muchas veces llega al límite y la obra que tiene entre manos se debate entre ser acabada o derruida por una versión o tema nuevo, de mejor resolución. Es un inconformista nato, pues no se conforma con el primer resultado si en sus entrañas algo le dice que se puede mejorar y es un rebelde, porque se rebela ante las dificultades que le ofrece la obra y lucha con todas sus fuerzas por salvar cada una de ellas.

Ni que decir tiene que esta forma de abordar el trabajo es muy laboriosa, ya que algunas veces antes de finalizar una tela, esta ha vivido en si misma cuatro o cinco versiones, a veces bastante diferentes unas de otras. También requiere valor. Sí, valor para cuando después de mucha lucha  se llega a un resultado aceptable - pero no siendo  todavía satisfactorio-   se va en busca de lo desconocido, sabiendo que se arriesga a perder todo el esfuerzo que ha invertido hasta aquel momento y que no es poco.

El artista explorador pocas veces queda satisfecho totalmente, pero finaliza sus obras porque reconoce sus límites y sabe que obra tras obra su arte mejora y para ello es importante empezar otras. Es alguien que sin saberlo ni proponérselo quizás pueda abrir nuevos caminos.


 

sábado, 8 de febrero de 2014

Cuentos que sanan




El elefante rosado: cuento de "Rosa M. Gallego".


Podemos leer  o escribir cuentos  para nutrir nuestra alma. Los escribimos simplemente porque nos gusta y disfrutamos haciéndolo, porque quizás tenemos facilidad para ello; pero también podemos hacerlo  para  atender nuestros sentimientos  y sanar heridas emocionales. Los cuentos son narrados con mucha simbología que conecta directamente con nuestro subconsciente y también con nuestra alma. Muchas veces  los cuentos exponen un problema y finalmente  nos narran un desenlace feliz, que traerá paz  y comprensión a nuestro niño interior. En mi caso puedo decir que me gusta escribir cuentos desde que era bien pequeña, pero desde hace unos años me he dado cuenta que también pueden aplicarse para realizar arte-terapia, con muy buenos resultados. Pueden ayudarnos a traspasar crisis emocionales y atender nuestros sentimientos de una forma constructiva.

Dentro de nuestro niño interior existen sentimientos muy fuertes que necesitan ser  liberados, acogidos, comprendidos, esclarecidos para poder trascenderlos y  poder ofrecerles su maduración.  El cuento nos permite exagerarlos cuanto nos sea necesario –ya que nuestro niño herido en ocasiones puede ser muy dramático- y poder procesarlos mientras lo vamos escribiendo.  No hay censura, todo es posible, gracias a su lenguaje simbólico. La magia que tienen los cuentos nos hacen  potenciar  también nuestra fe en nuestros sueños y en la resolución de los problemas. Nos dan energía para allanar obstáculos.

Podemos narrar la historia de un cuento  para encontrar  un desenlace que va ser  el bálsamo para cicatrizar alguna que otra herida emocional. En un cuento no hay límites, como en la realidad, todo es posible y el desenlace está en nuestras manos.

Los cuentos pueden ser escritos de forma espontánea e inspirada, sin tener un argumento de antemano o bien podemos empezar a escribirlos siendo conscientes de que queremos resolver un problema concreto,  que lo traduciremos en símbolos. En esta segunda opción empezamos a escribirlo exponiendo lo que sentimos, sin saber cuál será su final, pero sobre la marcha nuestro subconsciente e inspiración nos ayudarán a resolverlo de forma inesperada y al mismo tiempo sorprendente. Este tipo de narración va a ser al leerlo como una medicina, que nos irá cicatrizando la herida. Podemos releerlo tantas veces como necesitemos y si sentimos  cierta paz al hacerlo, significará que está actuando en nosotros positivamente. Será como una medicina.

Pueden ser también una herramienta en psicología: pueden ayudar a detectar o resolver traumas olvidados y de los cuales sólo se tenga su sintomatología, haciéndolo de una forma sutil, indirecta y actuando directamente en el subconsciente.

A parte de la belleza y magia que encontramos en los cuentos antiguos: la Cenicienta, la Blancanieves, Alicia en el País de las Maravillas… hay también mucho psicología traducida en símbolos que nos recuerdan de forma encubierta y alegórica grandes verdades, que nuestro subconsciente captará al leerlos conectándolos con nuestra esencia. 

Los cuentos también nos sirven para transmitir valores y potenciar las buenas cualidades humanas, para que las recordemos. Nos hace apreciarlas y nos invita a practicarlas. También nuestros hijos se beneficiarán de escuchar estas narraciones. Recordar que conectan con la ternura de nuestro niño interior.


Por último nombrar y rendir homenaje desde aquí a Walt Disney, por toda su obra y por la ternura que supo transmitir en sus producciones.

Sí alguien sintoniza con los cuentos o la poesía le invito a leer mi blog: www.poesiadesdelalma.blogspot.com






sábado, 4 de enero de 2014

Salón de arte "Espacio 120"- del 8 al 18 de febrero.




Universo. obra de:
"Rosa  María Gallego"-pintora



“Se ha inaugurado el Salón Arte 2014 con la participación de un elenco de artistas con distintas técnicas y temáticas. Rosa Mª Gallego es una pintora tradicional, intensamente profunda y pintoresca su sólida pintura, de índole realista. Del conjunto de su obra mostrada, emerge una general impresión plácida y sabrosa evocación y de poética y nostálgica contemplación de lo esencial de un espacio sociológico y cultural que importa tener en cuenta a la hora de reinventar el panorama de propuestas estilistas y de opciones mentales.”


Salocin, L. (Galart nº 347)




Espacio 120 - Salón de arte- es un bonito local muy amplio. Cuenta con 2500 metros cuadrados, distribuido a dos niveles, abierto y diáfano, donde se pueden visitar unas 400 obras, de unos 100 pintores.

En la exposición del 8 al 18 de febrero participo con dos obras, una de ellas es esta de la fotografía: "Universo".

Invito a todos los amantes del arte a visitar este espléndido local artístico, que acoge una gran variedad de arte.

Espacio 120 está en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) - Carretera del Mig, 120.

Horario: de lunes a viernes de 12:00 h a 21:00 h y sábados de 12:00 a 19:00 h.



jueves, 19 de diciembre de 2013

Flores de Bach





Flor con frutos: alimentando nuestra alma florecemos.
Obra de : "Rosa Mª Gallego"



Las Flores de Bach nos ayudan a reconocer los problemas que pueden esconderse tras las emociones, estados físicos, pensamientos o  estados sentimentales. Nos ayudan a tomar conciencia, eliminando la causa; por el sólo hecho de hacernos conscientes de una realidad, que quizás desconocíamos, o aun conociéndola, no tomábamos cartas en el asunto. De alguna forma, nos hace responsabilizarnos de nuestros estados internos y a través de la ingesta de las gotas de un determinado remedio floral, nos ayudan a sanar. Con respecto a lo que estamos tratando me gustaría citar unas frases del libro de “Las flores de Bach” del Dr. Gôtz Blome –un libro muy completo sobre este tema- que dice así: “… Bach señaló la necesidad de eliminar los bloqueos que consisten en sentimientos, ideas y comportamientos negativos y que configuran nuestra “personalidad”, para que puedan producirse la armonía interior y el crecimiento espiritual.”
En su amplia gama de Remedios, podremos ver cual se ajusta más a nuestra problemática del momento, reconocer nuestros puntos débiles y rectificar actitudes, si fuera necesario.
Si alguna vez tras la toma de un determinado Remedio, no encontráramos mejoría, quizás  podría deberse a que no hemos o no han sabido elegirlo bien. Quizás no sea el que precisábamos en aquellas circunstancias. Existen diferentes libros sobre su aplicación y descripción de cada Remedio Floral. En ellos podremos ver con que descripción  nos identificamos más y así conocer el nombre del Remedio que precisamos.
En ocasiones puede ocurrir, que debido a un estado de confusión interior, no sepamos cual elegir.  En estos casos sería recomendable buscar un terapeuta que aplique dichos remedios. Algunos herbolarios y centros de dietética también ofrecen este servicio.
En mi caso particular, puedo decir que una vez un amigo me aconsejó un determinado remedio, que no me fue útil; por lo cual en un principio creí que en mí no eran efectivos, pero años más tarde, tras la lectura de un libro, pude comprobar que al elegir e ingerir otros remedios, si noté una mejoría.  Aquí también me gustaría comentar que la primera vez sólo me lo tomé y en la segunda conocía perfectamente  para que servía en concreto; así, que creo que es importante que, si no las hemos elegido personalmente,  sería bueno preguntárselo  a la persona que nos las ha prescrito, ya que cada vez que las tomemos, recordaremos que es lo que estamos curando. Por último recordar que no todo vale para todos y que quizás, aún así, haya alguien  que no sintonice con ellos y no le  funcionen. Cada cual debe recurrir a las terapias con las que sintonice mejor y de las cuales obtenga mejoría.
Desde mi punto de vista a parte del efecto de cada flor, lo que considero muy importante de este tratamiento es la concienciación de la causa, porque si somos conscientes de que algo no va bien, podremos actuar sobre ello, no solo estaremos tratando los síntomas, sino que estaremos actuando sobre las raíces.


Para saber más de las Flores de Bach y su tratamiento.   http://www.floresdebach.net/

jueves, 12 de diciembre de 2013

Polinesia: cuidar de todo



La Polinesia: Su cultura cuida de todo, con respeto.
Obra de: "Rosa Mª Gallego"


Recuerdo que en una época en que  estaba pasando una crisis y muchas creencias se habían venido abajo, que  todo estaba muy caótico y que toda creencia me parecía una nueva programación y no sabía dónde asirme…  en medio de ese naufragio surgió, como una tabla de salvación, ver la importancia que tiene el verbo cuidar. Surgió de forma espontánea, mientras paseaba por la calle y vi alguna acción, que hizo que mi mente gravara con fuerza esta cualidad - tan escasa en un mundo moderno, donde todo se hace deprisa y viviendo a un ritmo acelerado-. En un mundo donde el verbo conservar  es reemplazado por el de sustituir por algo nuevo,  debido a la filosofía de una economía de consumo extremo, que poco respeto tiene por cuidar del medio ambiente. Todo esto podría ser contrarrestado con una filosofía de maternización. Las cualidades de la energía femenina tienen que esparcirse, para que nuestro mundo pueda reequilibrarse, así como todas las personas que lo habitamos.
 
La maternización engloba:  cuidar, amar, proteger, alimentar, ternura, compasión, conservar, amabilidad,  perdón , simpatía, sensibilidad, receptividad  y confianza.

 
En una sociedad como la nuestra estos conceptos pueden chocar e incluso podrían ser menospreciados, debido a que es un muy competitiva, su economía se basa en la explotación de los recursos y hay escaso respeto por la preservación de la naturaleza;  sin embargo la cultura Oceánica, en la Polinesia, ya hace mucho tiempo que practican estas cualidades y creo que mucho tendríamos que aprender de ella. La tradición oceánica glorifica el Todo, en lugar del individualismo y el éxito personal. Buscan la conexión con ellos mismos, con los otros y con la naturaleza. Para ellos es muy importante estar interconectados, velan por un bienestar global y quizás por esta razón prodigan un profundo respeto por todo.
 
Los hawaianos dicen malama pono,  cuyo significado literal es “cuidar de algo”.

 
Un libro recomendable sobre este tema es:  “Consciencia femenina, experiencia femenina” de Osho.

 
 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Crítica de obra



Invierno: Cuidamos nuestro espacio interior.
Obra de: "Rosa Mª Gallego"


 Ana Suarez


"Rosa Mª Gallego” en ocasiones se muestra fantasiosa e imaginativa convirtiendo la tela en escenario para la recreación de realidades que se transforman en una obra compleja, calurosa en la descripción, solucionada con un matizado color y siempre por la sensibilidad creadora.

Todos sus trabajos forman parte de un proyecto global, al modo personal de entender el hecho artístico que arropa y contempla con elegancia, con reflexiones de una carga simbólica. El dibujo es la base.




Salocín, L -Crítico de Arte- (Gal-Art diccionario de Arte 2012-13)

"Pone en juego "Rosa Mª Gallego" la luz como recurso espectacular, y con ella monta una escenografía real, brillante, resolutiva. Puro impulso, fuerza expresada a través de una pincelada plena de vida y soltura, que cada vez es más acentuada en su obra, avanzando hacia la captación rauda, pura impresión, como un guiño constante de luminosidad. Y no solo alcanza a transmitir certeras sensaciones físicas, sino que la experiencia va más allá internándose en el campo de la intuición, de lo anímico, logrando así el espectador a fluctuar interiormente con la obra, como si de una comunicación se tratara.

Su pasión por la pintura es un canto hacia la poesía a través de una personalidad y una voz inconfundible."





J. Portella -Crítico de Arte-

Exposición: "Entre luces y sombras" Galería Esart junio 2012.


"Sin duda la obra de "Rosa Mª Gallego" va encaminada a expresar serenidad y sosiego y así lo demuestra en esta selección de pinturas que ha escogido para la presente muestra colectiva. Su temática se centra en la figura dándole una personalidad indiscutible a la vez que mística. Empleando la técnica del óleo, la artista desarrolla una obra creativa, con mensaje, fruto de la investigación y con un innato sentido poético por el color, es lo que uno, a primera vista, se puede apreciar cuando observa sus pinturas, marcadas por una elegante composición."



José Luís Ponce y Guitart  del libro “Grandes artistas de hoy”  de Ediciones Ecuador (2010)


Imaginación, dibujo y color, se unen en una técnica mixta, para dar veracidad a una pintura de gran belleza artística, que tiene una fina tendencia de fijación, en la gama cromática, que permite a la pintora obtener una conjunción de tonos, que alimentan con precisión el lienzo, que lleva, asumido, el contenido de un mensaje, que nos acerca a esa expresividad que trasluce una polifonía del tema central y la luz que transpira el entorno, donde manda la nitidez de la atmósfera y las tonalidades cambiantes en cada  lienzo.

Rosa Mª sabe profundizar, con sorprendente sensibilidad, los juegos de realidad y ficción, que acompaña con el don que le permite llegar a esa sorprendente pintura, nada convencional y si muy impactante, fruto del esfuerzo y la investigación, unido a la introspección, la variación del contenido sentimental. Los colores que utiliza, son una concepción básica, que dan fuerza, a la vez, a la variedad el matiz, que ella impone, en su infinita capacidad de dominio y generosidad, difusora y engendradora de luz y manifestación, que buscan la consistencia en los primeros planos, que tienden a la representación de la humanidad personalizada.

La belleza de esta pintura, es un motor existencial, que osaríamos decir descompone el Arco Iris, para llegar a tonos concisos de alta fidelidad, que nos lanza a una nueva dimensión del  arte como tal.







Rosa Mª Gallego y La Mujer con Alma Máter

Por Francisco Arroyo Ceballos - Asoc. Española de Críticos de Arte AECA-

 

Una constante en la representación pictórica a lo largo del tiempo ha sido sin duda la figura femenina.

Dicha imagen se nos ha mostrado de muy diversas maneras aunque bien es cierto que la mujer como figura principal base de un cosmos armónico en el que ejerce de guía, centro de orden y consuelo, es bien patente.
 

"Rosa Mª Gallego" se hace eco de ese gusto por plasmar dicho símbolo, tomando para sí cierta parte de la conceptualización y temáticas utilizadas al respecto anteriormente para dirigir y crear su propia “Alma Máter”, su centro plástico universal.

Consuelo, duelo, cielo.... sustantivizan el lienzo engranando un gran segmento de su trabajo como si de una composición multielemental se tratara. Podemos indicar que nos encontramos ante toda una agrupación de obra encaminada a mostrar el amplio campo que supone la femineidad del ser dentro de valores o sentimientos positivos o negativos aunque siempre englobados en la pureza del alma y su interpretación más limpia, decorosa, incluso casta.


El sentido humildemente humano impregna cada tela dotando a la misma de una destacable sensibilidad representativa acrecentada por lo tenue de la utilización tonal y la conjunción de ello con la plasmación de un ambiente casi místico pero bien diferenciado de todo lo que suponga algo onírico.


Desgranando todo su desarrollo artístico, su linealidad, podemos atribuir el concepto genérico a una llamada, una clara necesidad que la autora recibe y que le hace plasmar únicamente la pureza, la armonía del ser, su deambular por una fantasía calificativa en la que el rechazo a lo vano y el posicionamiento contrario ante lo matérico, ante el degradamiento de la actualidad social y lo incongruente del mundo que vivimos, es bien patente.

Una belleza simplista, sin adornos que pudieran entorpecer el desarrollo visual del trabajo se nos presenta al tiempo que la fragilidad en las figuras hacen que cada obra este dotada de una valía especial y conforme una singular apuesta de Gallego por la sensibilización de un público a veces reacio ante el mero ensamble compositivo que supone conjugar belleza, alma y ser.


En resumen, todo un canto de respeto y alabanza a la mujer, a su papel en la sociedad a lo largo de siglos, y a su carácter no terrenal.


viernes, 29 de noviembre de 2013

Imagen y meditación



Meditación : creando   un  mundo  de  amor.
Obra de: "Rosa Mª Gallego"


Se puede hacer meditación con la ayuda de un texto, una imagen o música.

Aquí nos centraremos en la imagen.  Esta nos ofrece  el significado y la energía  de lo que representa. Nos invita al recogimiento con nosotros mismos, al silencio y a la contemplación. Nos lleva a interiorizarnos, a sosegarnos y ser más receptivos. Crea un espacio en nuestro interior donde puede producirse una “observación neutra”.

A la hora de elegir una imagen, tendremos en cuenta aquellas que nos produzcan un efecto positivo en nuestro interior, que tengan algún significado, que las sintamos desde dentro: pueden ser fotografías de paisajes, iconos, budas, cuadros de arte…. cada cual según sus creencias y gustos personales, lo importante es sentirse a gusto con lo que la imagen nos transmite y el valor que esta tenga para nosotros.

La meditación puede realizarse por el puro hecho de observar una imagen o también por el hecho de crearla, mientras se realiza.

En las sesiones de meditación los estados internos pueden ser varios: en unas gozaremos de paz, en otras simplemente lo único que podremos hacer es ver todo el desbarajuste mental y emocional interior de aquel momento (miedos, stress, rencor…), escuchar  el diálogo interior de la mente...  pero lo importante es permanecer puramente como un observador –sin emitir juicios de valor-. Verlo todo con cierto distanciamiento nos ayudará a desapegarnos de la situación, aunque al principio sea por pocos minutos no importa,  con el tiempo este estado, esta forma de observar impersonal irá arraigando en nosotros y nos proporcionará más estabilidad y objetividad en nuestras vidas.

Este tipo de observación es de suma importancia, para que todo aquello que tenga que ser sanado, trascendido o cambiado, pueda realizarse. También evitará la propia culpabilización o la de otros, que de nada sirve, tan solo para mortificarnos o criticar a otros. Los juicios de valor dictan nuestras acciones. Muchas veces están anclados en el pasado e interfieren en nuestro presente, contaminando nuestras respuestas a nuevas situaciones, haciendo que estas sean condicionadas.

Con la pura “observación neutra”, poco a poco viviremos los acontecimientos diarios sin anclarlos en el pasado y encontraremos la mejor respuesta a los estímulos que nos ofrece la vida. Tendremos una visión más panorámica, menos personal de las nuevas situaciones, las respuestas no estarán condicionadas por acontecimientos  del pasado.

Por el solo hecho de ir saliendo de antiguos  hábitos,  ya sentiremos un alivio. Nos sentiremos más libres para elegir la mejor respuesta al exterior y también nuestras relaciones mejorarán,  porqué aumentará nuestra empatía, dejaremos la crítica a un lado y en su lugar aumentará nuestra comprensión y asertividad.

Si además de practicar la meditación, procuramos aplicar a nuestra vida diaria “Los cuatro acuerdos” que nos comenta el Dr. Miguel Ruíz, en su libro con el mismo nombre,  la armonía podrá entrar en nuestras vidas. Paso a enumerarlos:

1.       Sé impecable con tus palabras

2.       No te tomes nada personalmente

3.       No hagas suposiciones

4.       Haz siempre lo máximo que puedas